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Agricultura Smart: Minimizar el riesgo y aumentar la rentabilidad de los cultivos

Las nuevas tecnologías, el desarrollo de apps, sumado al acceso prácticamente sin fronteras de información, han contribuido a concientizar a los profesionales actuales sobre la importancia de desarrollar y aplicar dichos avances en sus áreas de experticia.  Hablamos de procesos “smart” (inteligentes), los cuales, queramos o no, ya están presentes nuestras vidas. De hecho, este concepto es cada vez más frecuente en nuestro lenguaje. Podemos aplicarlo en diferentes planos, contextos. Sin embargo, hoy queremos llevarlo al plano industrial, específicamente al sector agrícola.

¿Qué es la agricultura inteligente?

Si bien no existe una definición única para este concepto, sí podemos asociarlo con la mecanización de procesos en el agro que permitan, por un lado, reducir costos y, por otro, aumentar la productividad de los cultivos. Sin embargo, para lograr avanzar en materia de innovación y tecnología, que permita efectivamente mejorar los procesos y aumentar la productividad del sector, se necesita más que un simple deseo.

Si analizamos el panorama mundial, observaremos que muchos gobiernos extranjeros ya han desarrollado políticas dirigidas a financiar el desarrollo de agriculturas smart en sus territorios. Hablamos del Parlamento Europeo y su Política Agrícola Común, destinada a la mejora de la capacidad técnica de los agricultores; de Estados Unidos y la Ley Agrícola 2014, que tiene por objetivo potenciar la biotecnología, ciencia y productividad del sector agrícola; de Australia y su Ministerio de Agricultura, que financiará capacitaciones, mejoras tecnológicas y desarrollaros de innovación; entre otros.

Las iniciativas planteadas en el párrafo anterior, están enmarcadas en los acuerdos resultantes de la Cumbre Climática de la ONU (celebrada el 2014 en Estados Unidos), y responden a un esfuerzo en conjunto que han realizado ciertos países por reducir – y de manera considerable – las emisiones de gases de efecto invernadero en la producción de alimentos.

Esto nos lleva a la siguiente interrogante: ¿Qué hemos hecho a nivel nacional en material de agricultura Smart?

Uno de los casos de innovación que ha vivido el sector agrícola nacional en los últimos años, es el de la empresa Instacrops. Esta compañía desarrolló una tecnología disruptiva, capaz de monitorear constantemente los parámetros agro-climáticos de los predios de sus clientes, lo cual permite alertarlos sobre eventos potencialmente perjudiciales para sus cultivos.

Pero, ¿cómo funciona esta tecnología? Instacrops instala sus dispositivos – los cuales funcionan con circuitos solares y respaldo a batería – en el lugar a monitorear. Dichos aparatos comienzan a medir múltiples parámetros de clima y suelo, información que es transmitida en tiempo real a una plataforma online interpretativa. Una vez analizados los datos, se envían a los usuarios, quienes los reciben en una app compatible con smartphones, pc y tablets.

Según mediciones realizadas por Instacrops, el nivel de asertividad de su app es de un 90%. Asimismo, aseguran que con la adopción de esta tecnología, los agricultores pueden ahorrar hasta un 30% de sus costos mensuales.

En reflexión

Iniciativas como esta son las que comienzan a fortalecer el concepto de agricultura inteligente o smart en nuestro país. He aquí la importancia de desarrollar y aplicar nuevas tecnologías en el agro chileno, dando la opción a los agricultores para tomar mejores y más rápidas decisiones, a la vez que identifican con mayor facilidad las áreas problemáticas dentro de sus operaciones.

Uno de los mayores desafíos de nuestro país en el agro es lograr aumentos de productividad. El uso de tecnologías que permitan desarrollar procesos inteligentes de medición, evaluación y acción, es clave para lograr el deseado aumento productivo.